En algunos ecosistemas, las razas criollas tienen mayores índices reproductivos y productivos, por su mayor adaptación a nuestras condiciones agroecológicas, debido a sus más de 500 años de permanencia en el territorio.
Con una genética adaptada se reducen los costos en medicamentos destinados a combatir los parásitos internos y externos, cuyos residuos en el estiércol y orina destruyen la biofauna y entomofauna del suelo, que son agentes clave en la vida de este.