Siete predios en Colombia —ubicados en seis departamentos— obtuvieron la medalla y certificado otorgados con este aval, cuyo logo símbolo puede aplicarse en la imagen gráfica de los productos regenerativos desarrollados en tales ganaderías.
Mediante un proceso técnico verificable, el Aval de Confianza de Acoganar reconoce a los productores el cumplimiento de criterios asociados a la implementación de prácticas de ganadería regenerativa en sus fincas.
Los predios que recibieron este aval fueron:
• Ganadería Montebello (Atlántico), liderado Arturo Cabrera Fernández.
• El Panche (Córdoba), liderado por John Jairo Vargas Escobar.
• El Porvenir (Magdalena), liderado por La Ceiba S.A.S.
• San Pao (Antioquia), liderado por John William Ruíz Zapata.
• Tierraleja (Cundinamarca), liderado por Antonio José Piñeros Lara.
• Tamalá (Huila), liderado por Antonio José Piñeros Lara.
• El Suspiro (Huila), liderado por Antonio José Piñeros Lara.
«Uno de los principales méritos de este aval es que el asociado se somete voluntariamente a una auditoría técnica, bajo un sistema de evaluación con un umbral cuantitativo objetivo y soportado en evidencia documental verificable. De esta manera, el aval no depende únicamente de la declaración o la palabra del productor, sino de un criterio técnico independiente aplicado por Acoganar», explica Jael Monroy Soto, directora ejecutiva de la asociación.
Para acceder al reconocimiento, el predio debe obtener como mínimo el 70 % de la calificación ponderada total establecida en el proceso de evaluación. Además de la visita técnica, los productores deben presentar documentos y soportes que permitan respaldar y verificar la información observada durante la auditoría.
Entre los requisitos documentales se encuentran el pago de seguridad social de los colaboradores del predio, el Registro Único de Vacunación (RUV) vigente y el polígono de áreas del predio, en el que se identifican zonas de conservación, restauración, protección y construcciones, entre otras áreas.
«El Aval de Confianza de Acoganar tiene una vigencia de 12 meses; por lo tanto, no se trata de un reconocimiento permanente, ya que, una vez cumplido este periodo, el productor deberá someterse nuevamente al proceso establecido para su renovación. Esta característica del aval busca garantizar que el compromiso con los criterios de la ganadería regenerativa se mantenga vivo en el tiempo», concluye Monroy.